Artículo escrito por Álvaro Thomas en el año 2015. Considero que este es ya el texto de uno de los capítulos del libro. Lo transcribo a continuación.
(escrito cuando la FAI cumplió 20 años) es eco del TRATADO DE LA SILLA…
La revolución comunicacional ha
hecho saltar el imaginario planetario de la "O" excluyente (esto
o esto) a la "Y"
incluyente (esto y esto), sin
olvidar la necesidad de la "O".
De repente, satelitalmente, se descubre
que por fuera de la hegemonía y opacidad silenciosa de la página impresa,
existen millones de otros relatos, mitos, sueños y preguntas frescas que, en todas direcciones, fluyen,
se polinizan, se entrecruzan-contrastan-complementan. Con este fenómeno como
fondo, se detecta que la juventud
actual, no desea sólo reconocimiento y pan, sino también acumular memoria.
Poseer las estrellas. Todo en red-dado. Por ello no es casual que hoy la
historia se novele, el teatro reivindique la cuentería , el simbolismo invada
la sociología (Interaccionismo Simbólico,
lo llaman) y el Realismo Mágico supra-vierta la literatura. En consecuencia, la
estrategia política partidista de "dar
Línea" ha perdido sentido. Y no es asunto menor, para quienes agencian
arcanos y estimulan oráculos: Lo Esotérico
se ha tornado Exotérico. Lo opaco se
ha tornado trasparente. Lo denso poroso. Con los propios ojos, sin necesidad de
espejo y desde millones de kilómetros, nos vemos desde afuera...

Se diría que las culturas hoy
resultan implotadas por el punto de fuga que el plano, soporte de la
lógica impresa, necesitó para imaginar una tercera dimensión (punto hasta ayer
considerado estable referente). Ese foco, durante su ocaso, haría las veces de
un sifón que en la medida que mientras se desvanece y cumple su función,
desaparece y genera múltiples posibilidades de mirar y aprehender: Es el punto
que se esfuma (The Vanishing Point),
fenómeno que señaló McLuhan.
Exclusión del entorno: Marco
& Punto de fuga
Lo expuesto, coloca la
estructuración de sentido, más allá del salto intuido en el cuento de "Alicia en el País de las Maravillas".
En ese relato parece suficiente conocer la sabiduría del gato al otro lado del
espejo, donde el efecto se coloca antes de la causa. Esto aseguraría el
entendimiento total de lo deseable. No resultó así: Ahora a Alicia le toca
atender las transformaciones multidimensionales que tensan su
entendimiento y licuifican el haz y el envez, es decir las dos dimensiones de
ese paramento-espejo. Dos caras, como en el cuento, ahora son insuficientes. La
revolución comunicacional ha transformado aquella plana referencia, en
una especie de esfera-ameba porosa-cambiante-luminosa. Reflectante,
vecinal-planetaria y local al mismo tiempo.
CLOUD GATE (“El frijol” – Parque Millenium, Chicago)
El fenómeno epocal que se explora
en ewste ensayo, supravierte la letrada hegemonía educativa que, durante
siglos, obligó a expresar secuencial y linealmente, por decirlo de alguna
manera, el plano ecuatorial de la
burbuja generada por la voz. Ese plano correspondería históricamente
al-papel-del-papel, ser y razón del poder
letrado. Poderosa, necesaria y gigantesca sobre-simplificación. Con todo,
hoy al esfumarse la opacidad de la hoja, al fugarse por su punto de fuga, se
descarrila la estructuración lineal y letrada de sentido y al descarrilarse, se
neo-oralizan las culturas, mientras se globaliza el barrio y la vereda : En
corto, toca incluir lo complejo y diverso, la sabiduría excluida y por tanto re-pensar el modo de narrar y aprehender:
Dicha revolución comunicacional,
entonces, enriquece y acompleja el modo de avanzar hacia la Verdad.
Rejerarquiza los temas y problemas local-planetarios. Impacta, de manera
creciente, a aquellos jóvenes que acceden al paseo ahora de una modernidad policentrada, polinizada desde otras
culturas, sueños y temores. Este fenómeno
coloca en la vanguardia la dignidad e integridad de las personas y con
el otro (ahora des-cubierto), genera
un inédito yo-sotros que hace
florecer la interlocución y la creatividad personal y colectiva: Lo anterior
tensa la sociedad entera. Pero, sobre todo, a todos los niveles y para
todos los oficios, obliga a barajar de nuevo el trajinado derrotero
educativo.
Sea el momento de recordar que
hace casi dos siglos y medio, Simón Rodríguez luchó por un radical cambio en la
educación. Pretendía supravertir en América la pedagogía heredada de Europa:
Estaba convencido que, sin un modelo que incluyese el saber local (el saber de
"mis pardos"), ni siquiera
se podía hablar de libertad, así hubiese sido derrotado militarmente el poder
imperial. Su propuesta hoy se calificaría de transdisciplinar. No bastaba,
decía, con "copiar a las Naciones
Cultas". Su visión era otra: Apostarle al pensamiento complementario e
incluyente.
A los 20 años (1794), planteó que
no se esperara encontrar al alumno en estado natural para llenarlo de saber,
como si fuese un recipiente vacío, tal como el letrado romanticismo europeo
pretendía hallarlo en América y lo hacía en Europa (Rousseau, "El Emilio"). Para él la educación
era una búsqueda. Algo simultánea al trabajo o no era educación. En esos
momentos, surfeando en el mar de sangre de la Revolución Francesa, se
santificaba a la Diosa Razón. A golpe de guillotina lubricada con una
prostituta desnuda colocada sobre el altar de Nuestra Señora de París, se desacralizaban
las culturas y de adehala, se endiosaba la memorización y el
entendimiento-por-definiciones. Fue la primera Revolución referenciada desde lo
impreso. De aquí que se programase construir un excluyente marco
enciclopédico.
El mundo alfabetizado se tornó lo
histórico. A los orales analfabetos se les negó su oralidad, vale decir su
historia. Hoy esos ancestrales iletrados,
en las marchas campesinas e indígenas, sonrientes caminan con IPads en las
mochilas, videograbadoras al hombro y celulares en la oreja, mientras en muchas
instituciones educativas se insiste en proseguir la excluyente ruta
señalada por el timón letrado.
Como sugiere Dardo Cúneo
(1979), Rodríguez no se asusta por los tiempos que presiente en el
horizonte. Para saber hospedarlos, quiere pueblos educados para mañana. Para
pasado mañana:
El Maestro dirá: "¿Dónde iremos a buscar modelos? La América
Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y
originales los medios de fundar unas y otro". "INVENTAMOS O ERRAMOS", será su
contundente conclusión.
Comprendió
que, simultáneamente a las indispensables clases de letras y
números, se debía motivar a los alumnos a entender la naturaleza en la
naturaleza y a trabajar en la fabricación de objetos útiles (adobes, tejas,
velas). Eso, decía, iluminaría sus mentes ("No sea que por la manía de imitar servilmente a las Naciones Cultas
venga la América a hacer el papel de vieja en su infancia"). Para
sorpresa de los escritores y editores de hoy, quizás armó personalmente
muchas de las galeras de las planchas para imprimir sus ideas. Lo había
aprendido en Baltimore. Las diseñó a fin de estimular una especie de
poli-lectura que permitiera ir más allá de la cárcel bidimensional de la
página impresa. Como su contemporáneo Charles Babbage, (éste para el caso del
desarrollo del computador), trató de cimentar sus sueños con la
tecnología disponible. El sueño se tornó pesadilla. No existía la
simultaneidad e instantaneidad que permite la electrónica:
Simón murió arrinconado. Charles
loco.
Bastaría hoy mirar hacia las
naciones estadísticamente desarrolladas. Aquellas "Naciones Cultas" de donde se calcan nuestros los modelos
políticos, educativos y económicos (G8, p. e.). Se detectan millones de
mentes juveniles (educadas con todos los juguetes), indignadas, subutilizadas,
desempleadas, despistadas. Millones pendulando entre el Prozac, el nihilismo,
la desesperanza, el consumismo y el zarpazo del oportunismo político (armado y
desalmado).
Saltan preguntas. Podría
formularlas Simón Rodríguez: ¿Resultó sesgado el modelo Ilustrado de Progreso?
¿Falló en la "Naciones Cultas"
el manejo de la relación educación-trabajo-pertinencia? ¿Antes de aplicarse,
resultó obsoleto el saber ofrecido? ¿Se separaron, sin
retorno, las manos de la mente? ¿Se educó para manejar el Diploma como un
espejo retrovisor que retro alimentase el ego del graduado? Quino ayuda a
responder:

Actualmente, el proceso educativo
(engavetado durante siglos en aislados y estancos paquetes letrados,
cada cual con su correspondiente dictador-de-clase) ya no llega al estudiante
sólo en ancas del papel. Ni en esas dosis personales programadas hora-a-hora y
materia-a-materia. Aquellas instituciones enciclopédicas que así lo agenciaban
y algunas que temerosas agencian todavía tan erosivo gota-a-gota (Universidades
en la cúspide, p. e.), al insistir en sostener la hegemonía basada en el poder
de la tarabita letrada, complican el despiste y enredan el avance. De aquí que,
en muchas de esas Academias, resulte sobre valorada la lineal relación
costo-beneficio, se agigante el formalismo administrativo y acríticamente se
refriten y reciclen investigaciones, temas y materias mientras, para todos
los gustos, los muros se saturan de grafitis y los rincones resuenan con
cuenteros. Se diría que se pretende participar en la angustiosa carrera de la
modernidad pedaleando bicicletas estáticas (con el afán prioritario de resolver
las ecuaciones
Salario=Puntaje y
Tropel=Revolución). Esto ha hecho
esfumar, en muchos profesores y estudiantes la pasión por aprehender, la
urgencia del largo plazo y en consecuencia, la claridad que destila el sudar la
camiseta.
Hoy las cosas cambian más
de lo que se sabe y más rápido de lo que se desea.
Al margen de aquellos
ámbitos tercamente letrados, orbita una rica y compleja curiosidad
represada. Hoy satelizada. De manera mass-turbada y en-red-dada, se pretende
mitigar, on-líne, la sed de curiosidad y de
infinito, puesto que el hombre es el único
ser que sabe qué no sabe. Bastaría, para certificarlo, hacer un superficial
inventario (en barrios, corregimientos y veredas en Cali y en Colombia) de los
nodos donde se ofrece tiempo de Internet. Se dirá que ese tiempo se usa en
pornografía. En ejercitar el copy-paste. En chatear pendejadas y jugar. En
sacralizar curvas siliconizadas, imágenes banales, música ruidosa, modas
efímeras. Sobre todo, se dirá que es un altar donde se sacrifica la ortografía
y la lectura. Lo cierto es que, independientemente del mensaje, hoy las
convocaciones divergentes, el pensamiento de frontera, las ideas más fértiles,
las historias más inverosímiles y los
resultados más inesperados, no circulan dentro de aquellos lentos,
secuenciales y fragmentantes espacios donde se agencia lo letrado. Por esas
redes, además de pornografía, curvas, marcas, implantes, juegos, música, modas
y otredades, navegan las semillas de un conocimiento inédito que acumula masa
crítica: El saber significativo hoy se confronta en tiempo real (no en el paso-a-paso donde se genera el tiempo
secuencial y lineal de lo letrado). Esto sucede casi
a la velocidad de la luz. ¿Resultó profético aquel intuido amanecer educativo
aportado por la luz, entonces de unas velas, de esas que Simón Rodríguez
produjo para cimentar su docencia y que al final de sus días produjo en su
fábrica de Túquerres apoyado por un químico Fracés llegado a esas alturas para
explotar la quina?. Entonces sentenció: “Si no he podido iluminar las
mentes de los Latinoamericanos, por lo menos iluminaré sus casas”.
Así, aunque al graduado lo espera
el despiste, el desempleo, el CVY y un ámbito dentro del cual debe aprender a
comer callado ("no patear la
lonchera" y "maluco también
es bueno", son reiteradas tácticas defensivas), por ahora con un
pie a fondo en el acelerador y otro en el freno, empieza a comprender que
necesarios siglos de educación letrada, han negado el saber
antigūano, la función recreativa de la exploración a-des-horas, el sendero que
se abre al valorar el error y al responder la maravilla oculta en un novedoso
repertorio de preguntas inlcusivas.
Para certificarlo, bastaría
hackear los chats durante clases y la densidad de comentarios cruzados desde
aulas, corredores, escampaderos, tumbaderos, sitios de tatuaje, andenes,
moteles, cafeterías, buses, tropeles, donde lo local se torna
planetario. Actualmente el aburrimiento no se fuga imaginariamente por la
ventana de la j-aula (como a nosotros nos tocaba), sino virtualmente a través
de unas pantallitas del tamaño de la palma de la mano.
Aprender a aprehender es la orden
del día. Saber qué no se sabe, garantía de sabiduría.
Guste o no, la educación
formal-letrada ha llegado al límite de su capacidad para llevar al estudiante,
en aulas ahora "inteligentes", más
allá de lo que hora-a-hora y materia-a-materia curricularmente se
programa.
Se educa, examina y legisla
todavía para excluir lo imperfecto, lo diferente, aquello que se sale de la
supuesta perfección de la escala prevista. Lo problemático es que, dentro de
esta lógica determinada por la hegemonía de la "O", la mismísima
sacrosanta Ciencia resulta comprometida: No para resolver, por ejemplo,
bio-defectos humanos, sino para justificar eliminar las criaturas por nacer:
Cuando existe el prodigio de incluir genes de insectos en el ADN del tomate
para hacerlo singular y el recuerdo de la eugenesia de los hornos crematorios
nazis, el tema por lo menos resulta preocupante.
Es necesario precisar que el
medio alfabético no es el malo en esta película histórica. De hecho la
escritura fonética liberó las culturas de la seguridad engañosa de
lo CICLICO. Proyectó la transmisión de las ideas más allá de la voz de la
Tribu (puso pies a la voz con los Chasquis, alas al mensaje con palomas
mensajeras y luego, con la electricidad, velocidad gracias al oído y
virtuosismo digital de los telegrafistas) pero sobre todo, supravirtió la
camisa de fuerza de disco rayado que aprisionaba la memoria de personas y
culturas. Fue tal el poder de la escritura fonética, que
rompió el sagrado simbolismo repetitivo de la Rueda de la Vida
y de la Muerte, transformándolo en un problemático cohete-de-luces-sin-palo
lanzado al infinito. Además posibilitó el análisis (imposible dentro de la
oralidad), a través de lo cual se abrió la puerta a la ciencia. En consecuencia, con la satelización se
aclaró que la esencia de la existencia no consiste en repetir sino en fluir. De
fortalecer no de quedarse en la añoración: En consecuencia no se trata de chocar, de resistir, sino de RE-EXISTIR.
Mientras tensamente, en este
momento de inflexión histórica, se cruza de la "O" a la
"Y", se diría que al estudiante le toca mantener una oreja
y un ojo en las instituciones educativas, (así, por ahora, muchas sigan
lastradas en la docta y ego erudición) y el otro par enchufado a esas
redes satelitales, (así lo desacomoden y mass-turben). Quien crea que es inmune
a estas mass-influencias, que tire el primer ratón.
Lo que se pretende
reiterar, es que al convertirse lo letrado en una tecnología comunicacional en
OFF (McLuhan, 1967), si las instituciones educativas no exploran en minga, con
sus pares y estudiantes (de aquí, de allá y de más allá) modos
en-red-dados de aprender a aprehender, a través de una
pedagogía e investigación en tiempo real, (cada
cual e instancia según su responsabilidad, curiosidad, especialidad,
arte, naturaleza y ritmo), se seguirá titulando a una muchachada con la
sensación que le enseñaron, durante mucho del tiempo con$umido, a chuparse
el palito y botar el helado.
Silletero & Académico Francés.
Loma de La Angustia, Antioquia-Colombia, s.XIX:
La Letra
sobre la Oralidad. Hoy esa sudor carga flores.
Los abuelos no andaban
despistados cuando afirmaban que” la
letra con sangre entra”.
Mac Luhan demostró ( “The Medium is the Massage”, 1967) que el
ambiente electronizado opera como una extensión
del sistema nervioso central. Para afinar, bastaría pensar que en enero de
1900, Nikolas Tesla publicó en “Century
Magazine” (Nueva York), un artículo visionario: Describía en detalle la
realidad futura, cuando se hubiese dominado la energía solar; controlado el clima
a través de la electricidad; puesto fin a la guerra con máquinas que la
hicieran imposible; se trasmitiese energía, señales de radio e imágenes de modo
inalámbrico a todo el globo; estuviésemos comprometidos con comunicaciones interestelares e inclusive, construido “automatons”, es decir robots capaces de operar de modo autónomo.
Para la mayoría de los lectores de esa revista, esta visión fue incomprensible.
Lindaba la locura. Sin embargo, Tesla estaba completamente convencido de su
factibilidad y decía saber cómo lograrlo. Adelantándose más de medio siglo a
McLuhan, aseguró que “cuando lo
inalámbrico sea completamente aplicado, la tierra se convertirá en un inmenso
cerebro, capaz de responder a cada una de sus partes”. Han pasado 115 años.
Lo anterior señalaría, cuan lentamente
se comparte-socializa el pensamiento de frontera. Lo singular es que es esta realidad (ahora
wi-fi que alucina y asusta), aquello que irreversiblemente, SUPRAVIERTE las costumbres mentales,
políticas, educaticas, culturales.
Para terminar, con un llamamiento a la
humildad y según la dialéctica-del-mejor-dicho: “Al que le caiga el guante que se lo chante”. Y va ñapa: El tablero,
el papel, el dictador-de-clase, la docta erudición, el aula, no es que no
jueguen: Han pasado a la banca. Etc.
Dios nos bendiga.
Profesor
Alvaro Thomas Mosquera
E-mail athomas_1936@hotmail.com
Febrero-Septiembre 2015