martes, 10 de marzo de 2026

EL PODER LETRADO PIERDE LA TITULAR

Artículo escrito por Álvaro Thomas en el año 2015. Considero que este es ya el texto de uno de los capítulos del libro. Lo transcribo a continuación.

(escrito cuando la FAI cumplió 20 años) es eco del TRATADO DE LA SILLA…

La revolución comunicacional ha hecho saltar el imaginario planetario de la "O" excluyente (esto o esto) a la "Y" incluyente (esto y esto), sin olvidar la necesidad de la "O".

 De repente, satelitalmente, se descubre que por fuera de la hegemonía y opacidad silenciosa de la página impresa, existen millones de otros relatos, mitos, sueños y preguntas frescas  que,  en todas direcciones, fluyen, se polinizan, se entrecruzan-contrastan-complementan. Con este fenómeno como fondo,  se detecta que la juventud actual, no desea sólo reconocimiento y pan, sino también acumular memoria. Poseer las estrellas. Todo en red-dado. Por ello no es casual que hoy la historia se novele, el teatro reivindique la cuentería , el simbolismo invada la sociología (Interaccionismo Simbólico, lo llaman) y el Realismo Mágico supra-vierta la literatura. En consecuencia, la estrategia política partidista de "dar Línea" ha perdido sentido. Y no es asunto menor, para quienes agencian arcanos y estimulan oráculos: Lo Esotérico se ha tornado Exotérico. Lo opaco se ha tornado trasparente. Lo denso poroso. Con los propios ojos, sin necesidad de espejo y desde millones de kilómetros, nos vemos desde afuera...

Se diría que las culturas hoy resultan implotadas por el punto de fuga que el plano, soporte de la lógica impresa, necesitó para imaginar una tercera dimensión (punto hasta ayer considerado estable referente). Ese foco, durante su ocaso, haría las veces de un sifón que en la medida que mientras se desvanece y cumple su función, desaparece y genera múltiples posibilidades de mirar y aprehender: Es el punto que se esfuma (The Vanishing Point), fenómeno que señaló McLuhan.


Exclusión del entorno: Marco & Punto de fuga

Lo expuesto, coloca la estructuración de sentido, más allá del salto intuido en el cuento de "Alicia en el País de las Maravillas". En ese relato parece suficiente conocer la sabiduría del gato al otro lado del espejo, donde el efecto se coloca antes de la causa. Esto aseguraría el entendimiento total de lo deseable. No resultó así: Ahora a Alicia le toca  atender las transformaciones multidimensionales que tensan su entendimiento y licuifican el haz y el envez, es decir las dos dimensiones de ese paramento-espejo. Dos caras, como en el cuento, ahora son insuficientes. La revolución  comunicacional ha transformado aquella plana referencia, en una especie de esfera-ameba porosa-cambiante-luminosa. Reflectante, vecinal-planetaria y local al mismo tiempo.         

 

CLOUD GATE (“El frijol” – Parque Millenium, Chicago)

 El fenómeno epocal que se explora en ewste ensayo, supravierte la letrada hegemonía educativa que, durante siglos, obligó a expresar secuencial y linealmente, por decirlo de alguna manera, el plano ecuatorial de la burbuja generada por la voz. Ese plano correspondería históricamente al-papel-del-papel, ser y razón del poder letrado. Poderosa, necesaria y gigantesca sobre-simplificación. Con todo, hoy al esfumarse la opacidad de la hoja, al fugarse por su punto de fuga, se descarrila la estructuración lineal y letrada de sentido y al descarrilarse, se neo-oralizan las culturas, mientras se globaliza el barrio y la vereda : En corto, toca incluir lo complejo y diverso, la sabiduría excluida y  por tanto re-pensar el modo de narrar y  aprehender

Dicha revolución comunicacional, entonces, enriquece y acompleja el modo de avanzar hacia la Verdad. Rejerarquiza los temas y problemas local-planetarios. Impacta, de manera creciente, a aquellos jóvenes que acceden al paseo ahora de una  modernidad policentrada, polinizada desde otras culturas, sueños y temores. Este fenómeno  coloca en la vanguardia la dignidad e integridad de las personas y con el otro (ahora des-cubierto), genera un inédito yo-sotros que hace florecer la interlocución y la creatividad personal y colectiva: Lo anterior tensa la sociedad entera. Pero, sobre todo, a todos los niveles  y para todos los oficios, obliga a barajar de nuevo el trajinado  derrotero educativo.

Sea el momento de recordar que hace casi dos siglos y medio, Simón Rodríguez luchó por un radical cambio en la educación. Pretendía supravertir en América la pedagogía heredada de Europa: Estaba convencido que, sin un modelo que incluyese el saber local (el saber de "mis pardos"), ni siquiera se podía hablar de libertad, así hubiese sido derrotado militarmente el poder imperial. Su propuesta hoy se calificaría de transdisciplinar. No bastaba, decía, con "copiar a las Naciones Cultas". Su visión era otra: Apostarle al pensamiento complementario e incluyente. 

A los 20 años (1794), planteó que no se esperara encontrar al alumno en estado natural para llenarlo de saber, como si fuese un recipiente vacío, tal como el letrado romanticismo europeo pretendía hallarlo en América y lo hacía en Europa (Rousseau, "El Emilio"). Para él la educación era una búsqueda. Algo simultánea al trabajo o no era educación. En esos momentos, surfeando  en el mar de sangre de la Revolución Francesa, se  santificaba a la Diosa Razón. A golpe de guillotina lubricada con una prostituta desnuda colocada sobre el altar de Nuestra Señora de París, se desacralizaban las culturas y de adehala, se endiosaba la memorización y el entendimiento-por-definiciones. Fue la primera Revolución referenciada desde lo impreso. De aquí que se programase construir un excluyente marco enciclopédico. 

El mundo alfabetizado se tornó lo histórico. A los orales analfabetos se les negó su oralidad, vale decir su historia. Hoy esos ancestrales iletrados, en las marchas campesinas e indígenas, sonrientes caminan con IPads en las mochilas, videograbadoras al hombro y celulares en la oreja, mientras en muchas instituciones educativas se insiste en proseguir la  excluyente ruta señalada por el timón letrado.

Como sugiere Dardo Cúneo (1979), Rodríguez  no se asusta por los tiempos que presiente en el horizonte. Para saber hospedarlos, quiere pueblos educados para mañana. Para pasado mañana: 

El Maestro dirá: "¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y originales los medios de fundar unas y otro". "INVENTAMOS O ERRAMOS", será su contundente conclusión. 

Comprendió  que, simultáneamente a las indispensables clases de letras y números, se debía motivar a los alumnos a entender la naturaleza en la naturaleza y a trabajar en la fabricación de objetos útiles (adobes, tejas, velas). Eso, decía,  iluminaría sus mentes ("No sea que por la manía de imitar servilmente a las Naciones Cultas venga la América a hacer el papel de vieja en su infancia"). Para sorpresa de los escritores y editores de hoy, quizás armó personalmente muchas de las galeras de las planchas para imprimir sus ideas. Lo había aprendido en Baltimore. Las diseñó a fin de estimular una especie de poli-lectura que permitiera ir más allá de la cárcel bidimensional de la página impresa. Como su contemporáneo Charles Babbage, (éste para el caso del desarrollo del computador), trató de cimentar sus sueños con la  tecnología disponible. El sueño se tornó pesadilla. No existía la simultaneidad e instantaneidad que permite la electrónica:

Simón murió arrinconado. Charles loco.

Bastaría hoy mirar hacia las naciones estadísticamente desarrolladas. Aquellas "Naciones Cultas" de donde se calcan nuestros los modelos políticos, educativos y económicos  (G8, p. e.). Se detectan millones de mentes juveniles (educadas con todos los juguetes), indignadas, subutilizadas, desempleadas, despistadas. Millones pendulando entre el Prozac, el nihilismo, la desesperanza, el consumismo y el zarpazo del oportunismo político (armado y desalmado).

Saltan preguntas. Podría formularlas Simón Rodríguez: ¿Resultó sesgado el modelo Ilustrado de Progreso? ¿Falló en la "Naciones Cultas" el manejo de la relación educación-trabajo-pertinencia? ¿Antes de aplicarse, resultó obsoleto  el saber  ofrecido? ¿Se separaron, sin retorno, las manos de la mente? ¿Se educó para manejar el Diploma como un espejo retrovisor que retro alimentase el ego del graduado? Quino ayuda a responder:

                                                


Actualmente, el proceso educativo (engavetado durante siglos en aislados y estancos   paquetes letrados, cada cual con su correspondiente dictador-de-clase) ya no llega al estudiante sólo en ancas del papel. Ni en esas dosis personales programadas hora-a-hora y materia-a-materia. Aquellas instituciones enciclopédicas que así lo agenciaban y algunas que temerosas agencian todavía tan erosivo gota-a-gota (Universidades en la cúspide, p. e.), al insistir en sostener la hegemonía basada en el poder de la tarabita letrada, complican el despiste y enredan el avance. De aquí que, en muchas de esas Academias, resulte sobre valorada la lineal relación costo-beneficio, se agigante el formalismo administrativo y acríticamente se refriten y reciclen investigaciones, temas y materias mientras, para todos los gustos, los muros se saturan de grafitis y los rincones resuenan con cuenteros. Se diría que se pretende participar en la angustiosa carrera de la modernidad pedaleando bicicletas estáticas (con el afán prioritario de resolver las ecuaciones Salario=Puntaje y Tropel=Revolución). Esto ha hecho esfumar,  en muchos profesores y estudiantes la pasión por aprehender, la urgencia del largo plazo y en consecuencia, la claridad que destila el sudar la camiseta.

 Hoy las cosas cambian más de lo que se sabe  y más rápido de lo que se desea.

Al margen de aquellos ámbitos tercamente letrados, orbita  una rica y compleja curiosidad represada. Hoy satelizada. De manera mass-turbada y en-red-dada, se pretende mitigar, on-líne, la sed de curiosidad y de  infinito, puesto que el hombre es el único ser que sabe qué no sabe. Bastaría, para certificarlo, hacer un superficial inventario (en barrios, corregimientos y veredas en Cali y en Colombia) de los nodos donde se ofrece tiempo de Internet. Se dirá que ese tiempo se usa en pornografía. En ejercitar el copy-paste. En chatear pendejadas y jugar. En sacralizar curvas  siliconizadas, imágenes banales, música ruidosa, modas efímeras. Sobre todo, se dirá que es un altar donde se sacrifica la ortografía y la lectura. Lo cierto es que, independientemente del mensaje, hoy las convocaciones divergentes, el pensamiento de frontera, las ideas más fértiles, las historias más inverosímiles  y los resultados más inesperados,  no circulan dentro de aquellos lentos, secuenciales y fragmentantes espacios donde se agencia lo letrado. Por esas redes, además de pornografía, curvas, marcas, implantes, juegos, música, modas y otredades, navegan las semillas de un conocimiento inédito que acumula masa crítica: El saber significativo hoy se confronta en tiempo real (no en el paso-a-paso donde se genera el tiempo secuencial y   lineal de lo  letrado). Esto sucede casi a la velocidad de la luz. ¿Resultó profético aquel intuido amanecer educativo aportado por la luz, entonces de unas velas, de esas que Simón Rodríguez produjo para cimentar su docencia y que al final de sus días produjo en su fábrica de Túquerres apoyado por un químico Fracés llegado a esas alturas para explotar la quina?. Entonces sentenció: “Si no he podido iluminar las mentes de los Latinoamericanos, por lo menos iluminaré sus casas”.

Así, aunque al graduado lo espera el despiste, el desempleo, el CVY y un ámbito dentro del cual debe aprender a comer callado ("no patear la lonchera" y "maluco también es bueno", son reiteradas tácticas defensivas), por ahora con  un pie a fondo en el acelerador y otro en el freno, empieza a comprender que necesarios siglos de educación letrada, han negado el saber antigūano, la función recreativa de la exploración a-des-horas, el sendero que se abre al valorar el error y al responder la maravilla oculta en un novedoso repertorio de preguntas inlcusivas.

Para certificarlo, bastaría hackear los chats durante clases y la densidad de comentarios cruzados desde aulas, corredores, escampaderos, tumbaderos, sitios de tatuaje, andenes, moteles, cafeterías, buses, tropeles, donde lo local se torna planetario. Actualmente el aburrimiento no se fuga imaginariamente por la ventana de la j-aula (como a nosotros nos tocaba), sino virtualmente a través de unas pantallitas del tamaño de la palma de la mano.

Aprender a aprehender es la orden del día. Saber qué no se sabe, garantía de sabiduría. 

Guste o no, la educación formal-letrada ha llegado al límite de su capacidad para llevar al estudiante, en aulas ahora "inteligentes", más allá de lo que hora-a-hora y materia-a-materia curricularmente  se programa.

Se educa, examina y legisla todavía para excluir lo imperfecto, lo diferente, aquello que se sale de la supuesta perfección de la escala prevista. Lo problemático es que, dentro de esta lógica determinada por la hegemonía de la "O", la mismísima sacrosanta Ciencia resulta comprometida: No para resolver, por ejemplo, bio-defectos humanos, sino para justificar eliminar las criaturas por nacer: Cuando existe el prodigio de incluir genes de insectos en el ADN del tomate para hacerlo singular y el recuerdo de la eugenesia de los hornos crematorios nazis, el tema por lo menos resulta preocupante.

 

Es necesario precisar que el medio alfabético no es el malo en esta película histórica. De hecho  la escritura fonética liberó las culturas de la seguridad engañosa de lo CICLICO. Proyectó la transmisión de las ideas más allá de la voz de la Tribu (puso pies a la voz con los Chasquis, alas al mensaje con palomas mensajeras y luego, con la electricidad, velocidad gracias al oído y virtuosismo digital de los telegrafistas) pero sobre todo, supravirtió la camisa de fuerza de disco rayado que aprisionaba la memoria de personas y culturas.  Fue tal el poder  de la escritura fonética, que rompió el sagrado simbolismo repetitivo  de la Rueda de la Vida y de la Muerte, transformándolo en un problemático  cohete-de-luces-sin-palo lanzado al infinito. Además posibilitó el análisis (imposible dentro de la oralidad), a través de lo cual se abrió la puerta a la ciencia.  En consecuencia, con la satelización se aclaró que la esencia de la existencia no consiste en repetir sino en fluir. De fortalecer no de quedarse en la añoración: En consecuencia  no se trata de chocar, de resistir, sino de RE-EXISTIR.

Mientras tensamente, en este momento de inflexión histórica,  se cruza de la "O" a la "Y", se diría que al estudiante le toca  mantener una oreja y un ojo en las instituciones educativas, (así, por ahora, muchas sigan lastradas en la docta y ego erudición) y el otro par enchufado a  esas redes satelitales, (así lo desacomoden y mass-turben). Quien crea que es inmune a estas mass-influencias, que tire el primer ratón.


 Lo que se pretende reiterar, es que al convertirse lo letrado en una tecnología comunicacional en OFF (McLuhan, 1967), si las instituciones educativas no exploran  en minga, con sus pares y estudiantes (de aquí, de allá y de más allá) modos en-red-dados de aprender a aprehender, a través de una pedagogía e investigación en tiempo real, (cada cual e  instancia según su responsabilidad, curiosidad, especialidad, arte, naturaleza y ritmo), se seguirá titulando a una muchachada con la sensación que le enseñaron, durante mucho del tiempo con$umido, a chuparse el palito y botar el helado. 

     

 
Silletero & Académico Francés. Loma de La Angustia, Antioquia-Colombia, s.XIX:

 La Letra sobre la Oralidad. Hoy esa sudor carga flores.

Los abuelos no andaban despistados cuando afirmaban que” la letra con sangre entra”.

Mac Luhan demostró ( “The Medium is the Massage”, 1967) que el ambiente electronizado opera como una extensión del sistema nervioso central. Para afinar, bastaría pensar que en enero de 1900, Nikolas Tesla publicó en “Century Magazine” (Nueva York), un artículo visionario: Describía en detalle la realidad futura, cuando se hubiese dominado la energía solar; controlado el clima a través de la electricidad; puesto fin a la guerra con máquinas que la hicieran imposible; se trasmitiese energía, señales de radio e imágenes de modo inalámbrico a todo el globo; estuviésemos comprometidos con comunicaciones interestelares  e inclusive, construido “automatons”, es decir robots capaces de operar de modo autónomo. Para la mayoría de los lectores de esa revista, esta visión fue incomprensible. Lindaba la locura. Sin embargo, Tesla estaba completamente convencido de su factibilidad y decía saber cómo lograrlo. Adelantándose más de medio siglo a McLuhan, aseguró que “cuando lo inalámbrico sea completamente aplicado, la tierra se convertirá en un inmenso cerebro, capaz de responder a cada una de sus partes”. Han pasado 115 años. Lo anterior señalaría, cuan  lentamente se comparte-socializa el pensamiento de frontera.  Lo singular es que es esta realidad (ahora wi-fi que alucina y asusta), aquello que irreversiblemente,  SUPRAVIERTE las costumbres mentales, políticas, educaticas, culturales.

 Para terminar, con un llamamiento a la humildad y según la dialéctica-del-mejor-dicho: “Al que le caiga el guante que se lo chante”. Y va ñapa: El tablero, el papel, el dictador-de-clase, la docta erudición, el aula, no es que no jueguen: Han pasado a la banca. Etc.

 Dios nos bendiga.

Profesor

Alvaro Thomas Mosquera 

E-mail athomas_1936@hotmail.com 

Febrero-Septiembre 2015 


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