

…este cuento està amarrado a un encarrete de Augusto Rivera GARCES (artista olvidado con un mural que acompaña a sendos de Obregón y Grau en el Centro de Convenciones de Cartagena). Fue su última obra. La compañía corroncha señala su valor como artista… Con Antonio Dorado UNIVALLE y Cristobal Gnecco, Paloma Muñozy Adriana Patricia Torres Cap UNICAUCA + el arquitecto Patojo José A Monteros, llevamos años tratando de sacarlo de nuevo a la luz que se merece (libro, instalaciones, charlas , Talleres, re localización de murales… Es la primera vez que me atreví a escribir un cuento… El Oleo anexo se llama “ Segundo llanto de Francisca Quintero” (1970). Està en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotà. La foto no es muy feliz…
(Me lo contó mi carnal Augusto; solo soy culpable de la manipulación de lo escuchado, 1970)
Como todos los días, la tía salía en ayunas. Embolsada en su pañolón, iba a misa de cinco. Comulgaba y al final de la Eucaristía, como siempre, le rezaba a La Dolorosa. Como todos los días, sin prisa regresaba a casa con la vista fija en el cielo (los vecinos que la saludaban al cruzarla, seguían su camino diciéndose pasito para que no escuchara: “Esa loca hoy no va a llorar, porque hoy va a llover”.
Al llegar preparaba el desayuno. Daba de comer a su perrita llamada Lágrima. Lavaba la loza con mucha agua y cómo ese día con seguridad iba a llover, se ponía a amasar pan, a moler el maíz para el cuchuco, el maní para el ají y a medir, una vez más, la casa a escobazos mientras la barría.
Los ventosos días de verano, en que no llovía y el cielo se llenaba de nubes, sacaba su mesedora al corredor del patio, la echaba hacia atrás para mirar más cómodamente el cielo y mientras detallaba el movimiento de las nubes y hasta que sonara la campana llamando a la última misa, lloraba desconsoladamente. Esos días de llanto, el pueblo imaginaba que lloraba para completar con lágrimas la lluvia que le faltaba al arco iris.
Pero no era así.
El único que sabía su secreto, era su sobrinito Augusto. Supo guardarlo muchos años, algo impensable dada la desbordada locuacidad - que crecía con la edad - de ese inolvidable artista. Y lo guardó, porque de niño le había dicho a la tía que cuando fuera grande quería ser pintor. Por ser aun un quicato que no sabía manejar la curiosidad, Francisca lo había visto romperle a su prima Isaura toda una canastada de huevos que sumaba para la Navidad; luego lo vió lavar con cuidado las cáscaras que transformó en vaquitas, estrellas, casitas, perritos, mazorcas y flores, gracias a la magia del lápiz con borrador de aprender a escribir. Fue cuando ellas tuvieron la certeza que, con seguridad Augustico sería lo que quería ser.
Un año antes de aquella rompezón, además, el niño se había ganado un premio en la escuela por un dibujo del abuelo comiendo choclo. En consecuencia, lo de artista estaba asegurado. Así que Francisca lo llamó aparte y le dijo, sin que nadie la oyera: “como vas a ser pintor, el año entrante te cuento mi secreto”. Eso si, le añadió: “con la condición que sólo lo pongas en las orejas de los otros, después que me pintes un cuadro bien grande que debes titular: Segundo llanto por Francisca Quinterio”. Pasó el año y como lo prometido en ese entonces si era deuda, lo llamó y se lo contó bajo la penumbra confidente de su pañolón. En ese momento misterioso, prenda recién impregnada del olor a Agua de Colonia que, el almanaque Bristol - que la tía religiosamente consultaba para calcular con precisión sus días de llanto - invitaba a comprar.
Así fue. El cuadro se lo pintó en 1970, grande y al óleo: de 170 x 238 cms. Está en el Museo de Arte Contemporáneo en Bogotá. Un detalle adicional: cuando dió la última pincelada a uno de los barrotes de la ventana que colocó, abajo a la derecha, Augusto se sintió libre de la promesa y enriqueció con ese llanto pictórico, su irrepetible contadera…
Tía Francisca lloraba porque las nubes grandes se comían las chiquitas.
Alvaro Thomas Mosquera
"LA ARQUITECTURA DEL CAUCA: Del barro a lo virtual", publicado en el Tomo II de "HISTORIA, GEOGRAFIA y CULTURA del CAUCA: Territorios Posibles" (Editorial Universidad del Cauca, Feriva 2001. No incluye las fotos de la publicación). El Cauca (entonces el Gran Cauca) correspondía a todo el occidente colombiano que limita con el oceáno Pacifico. Encerraba las minas de oro de aluvión de todo el occoidente nacional (con capital en Popayán) con una gran prolongación hacia la selva Amazonica (Quien quita que por allá, por fin, se descubriera EL DORADO). Cuando a finales del s. XVIII y principios del XIX se agotaron esas minas, fue desmembrado en 5 Departamentos.
Puede que no tenga nada que ver con el blog, pero me pareció un documento interesante de guardar. Quizás pueda ser un insumo para un capítulo del libro que estaría dedicado a la docencia y al paso de Álvaro por la Universidad del Valle.
...debe haber resultado TEATRAL-DRAMATICO para la asistencia (que por el tipo de tema debe haber llegado con justificados temores), que el Cuate se solace disparándole que la IA ha diseñado el 1r edificio sin arquitecto del mundo. Y que, por tanto, los arquitectos desaparecerán de la faz de la tierra.
Artículo escrito por Álvaro Thomas en el año 2015. Considero que este es ya el texto de uno de los capítulos del libro. Lo transcribo a continuación.
(escrito cuando la FAI cumplió 20 años) es eco del TRATADO DE LA SILLA…
La revolución comunicacional ha hecho saltar el imaginario planetario de la "O" excluyente (esto o esto) a la "Y" incluyente (esto y esto), sin olvidar la necesidad de la "O".
De repente, satelitalmente, se descubre
que por fuera de la hegemonía y opacidad silenciosa de la página impresa,
existen millones de otros relatos, mitos, sueños y preguntas frescas que, en todas direcciones, fluyen,
se polinizan, se entrecruzan-contrastan-complementan. Con este fenómeno como
fondo, se detecta que la juventud
actual, no desea sólo reconocimiento y pan, sino también acumular memoria.
Poseer las estrellas. Todo en red-dado. Por ello no es casual que hoy la
historia se novele, el teatro reivindique la cuentería , el simbolismo invada
la sociología (Interaccionismo Simbólico,
lo llaman) y el Realismo Mágico supra-vierta la literatura. En consecuencia, la
estrategia política partidista de "dar
Línea" ha perdido sentido. Y no es asunto menor, para quienes agencian
arcanos y estimulan oráculos: Lo Esotérico
se ha tornado Exotérico. Lo opaco se
ha tornado trasparente. Lo denso poroso. Con los propios ojos, sin necesidad de
espejo y desde millones de kilómetros, nos vemos desde afuera...
Se diría que las culturas hoy
resultan implotadas por el punto de fuga que el plano, soporte de la
lógica impresa, necesitó para imaginar una tercera dimensión (punto hasta ayer
considerado estable referente). Ese foco, durante su ocaso, haría las veces de
un sifón que en la medida que mientras se desvanece y cumple su función,
desaparece y genera múltiples posibilidades de mirar y aprehender: Es el punto
que se esfuma (The Vanishing Point),
fenómeno que señaló McLuhan.
Lo expuesto, coloca la
estructuración de sentido, más allá del salto intuido en el cuento de "Alicia en el País de las Maravillas".
En ese relato parece suficiente conocer la sabiduría del gato al otro lado del
espejo, donde el efecto se coloca antes de la causa. Esto aseguraría el
entendimiento total de lo deseable. No resultó así: Ahora a Alicia le toca
atender las transformaciones multidimensionales que tensan su
entendimiento y licuifican el haz y el envez, es decir las dos dimensiones de
ese paramento-espejo. Dos caras, como en el cuento, ahora son insuficientes. La
revolución comunicacional ha transformado aquella plana referencia, en
una especie de esfera-ameba porosa-cambiante-luminosa. Reflectante,
vecinal-planetaria y local al mismo tiempo.
CLOUD GATE (“El frijol” – Parque Millenium, Chicago)
Dicha revolución comunicacional,
entonces, enriquece y acompleja el modo de avanzar hacia la Verdad.
Rejerarquiza los temas y problemas local-planetarios. Impacta, de manera
creciente, a aquellos jóvenes que acceden al paseo ahora de una modernidad policentrada, polinizada desde otras
culturas, sueños y temores. Este fenómeno
coloca en la vanguardia la dignidad e integridad de las personas y con
el otro (ahora des-cubierto), genera
un inédito yo-sotros que hace
florecer la interlocución y la creatividad personal y colectiva: Lo anterior
tensa la sociedad entera. Pero, sobre todo, a todos los niveles y para
todos los oficios, obliga a barajar de nuevo el trajinado derrotero
educativo.
Sea el momento de recordar que
hace casi dos siglos y medio, Simón Rodríguez luchó por un radical cambio en la
educación. Pretendía supravertir en América la pedagogía heredada de Europa:
Estaba convencido que, sin un modelo que incluyese el saber local (el saber de
"mis pardos"), ni siquiera
se podía hablar de libertad, así hubiese sido derrotado militarmente el poder
imperial. Su propuesta hoy se calificaría de transdisciplinar. No bastaba,
decía, con "copiar a las Naciones
Cultas". Su visión era otra: Apostarle al pensamiento complementario e
incluyente.
A los 20 años (1794), planteó que
no se esperara encontrar al alumno en estado natural para llenarlo de saber,
como si fuese un recipiente vacío, tal como el letrado romanticismo europeo
pretendía hallarlo en América y lo hacía en Europa (Rousseau, "El Emilio"). Para él la educación
era una búsqueda. Algo simultánea al trabajo o no era educación. En esos
momentos, surfeando en el mar de sangre de la Revolución Francesa, se
santificaba a la Diosa Razón. A golpe de guillotina lubricada con una
prostituta desnuda colocada sobre el altar de Nuestra Señora de París, se desacralizaban
las culturas y de adehala, se endiosaba la memorización y el
entendimiento-por-definiciones. Fue la primera Revolución referenciada desde lo
impreso. De aquí que se programase construir un excluyente marco
enciclopédico.
El mundo alfabetizado se tornó lo
histórico. A los orales analfabetos se les negó su oralidad, vale decir su
historia. Hoy esos ancestrales iletrados,
en las marchas campesinas e indígenas, sonrientes caminan con IPads en las
mochilas, videograbadoras al hombro y celulares en la oreja, mientras en muchas
instituciones educativas se insiste en proseguir la excluyente ruta
señalada por el timón letrado.
Como sugiere Dardo Cúneo
(1979), Rodríguez no se asusta por los tiempos que presiente en el
horizonte. Para saber hospedarlos, quiere pueblos educados para mañana. Para
pasado mañana:
El Maestro dirá: "¿Dónde iremos a buscar modelos? La América
Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y
originales los medios de fundar unas y otro". "INVENTAMOS O ERRAMOS", será su
contundente conclusión.
Comprendió
que, simultáneamente a las indispensables clases de letras y
números, se debía motivar a los alumnos a entender la naturaleza en la
naturaleza y a trabajar en la fabricación de objetos útiles (adobes, tejas,
velas). Eso, decía, iluminaría sus mentes ("No sea que por la manía de imitar servilmente a las Naciones Cultas
venga la América a hacer el papel de vieja en su infancia"). Para
sorpresa de los escritores y editores de hoy, quizás armó personalmente
muchas de las galeras de las planchas para imprimir sus ideas. Lo había
aprendido en Baltimore. Las diseñó a fin de estimular una especie de
poli-lectura que permitiera ir más allá de la cárcel bidimensional de la
página impresa. Como su contemporáneo Charles Babbage, (éste para el caso del
desarrollo del computador), trató de cimentar sus sueños con la
tecnología disponible. El sueño se tornó pesadilla. No existía la
simultaneidad e instantaneidad que permite la electrónica:
Bastaría hoy mirar hacia las
naciones estadísticamente desarrolladas. Aquellas "Naciones Cultas" de donde se calcan nuestros los modelos
políticos, educativos y económicos (G8, p. e.). Se detectan millones de
mentes juveniles (educadas con todos los juguetes), indignadas, subutilizadas,
desempleadas, despistadas. Millones pendulando entre el Prozac, el nihilismo,
la desesperanza, el consumismo y el zarpazo del oportunismo político (armado y
desalmado).
Saltan preguntas. Podría
formularlas Simón Rodríguez: ¿Resultó sesgado el modelo Ilustrado de Progreso?
¿Falló en la "Naciones Cultas"
el manejo de la relación educación-trabajo-pertinencia? ¿Antes de aplicarse,
resultó obsoleto el saber ofrecido? ¿Se separaron, sin
retorno, las manos de la mente? ¿Se educó para manejar el Diploma como un
espejo retrovisor que retro alimentase el ego del graduado? Quino ayuda a
responder:
Hoy las cosas cambian más
de lo que se sabe y más rápido de lo que se desea.
Al margen de aquellos
ámbitos tercamente letrados, orbita una rica y compleja curiosidad
represada. Hoy satelizada. De manera mass-turbada y en-red-dada, se pretende
mitigar, on-líne, la sed de curiosidad y de
infinito, puesto que el hombre es el único
ser que sabe qué no sabe. Bastaría, para certificarlo, hacer un superficial
inventario (en barrios, corregimientos y veredas en Cali y en Colombia) de los
nodos donde se ofrece tiempo de Internet. Se dirá que ese tiempo se usa en
pornografía. En ejercitar el copy-paste. En chatear pendejadas y jugar. En
sacralizar curvas siliconizadas, imágenes banales, música ruidosa, modas
efímeras. Sobre todo, se dirá que es un altar donde se sacrifica la ortografía
y la lectura. Lo cierto es que, independientemente del mensaje, hoy las
convocaciones divergentes, el pensamiento de frontera, las ideas más fértiles,
las historias más inverosímiles y los
resultados más inesperados, no circulan dentro de aquellos lentos,
secuenciales y fragmentantes espacios donde se agencia lo letrado. Por esas
redes, además de pornografía, curvas, marcas, implantes, juegos, música, modas
y otredades, navegan las semillas de un conocimiento inédito que acumula masa
crítica: El saber significativo hoy se confronta en tiempo real (no en el paso-a-paso donde se genera el tiempo
secuencial y lineal de lo letrado). Esto sucede casi
a la velocidad de la luz. ¿Resultó profético aquel intuido amanecer educativo
aportado por la luz, entonces de unas velas, de esas que Simón Rodríguez
produjo para cimentar su docencia y que al final de sus días produjo en su
fábrica de Túquerres apoyado por un químico Fracés llegado a esas alturas para
explotar la quina?. Entonces sentenció: “Si no he podido iluminar las
mentes de los Latinoamericanos, por lo menos iluminaré sus casas”.
Así, aunque al graduado lo espera
el despiste, el desempleo, el CVY y un ámbito dentro del cual debe aprender a
comer callado ("no patear la
lonchera" y "maluco también
es bueno", son reiteradas tácticas defensivas), por ahora con un
pie a fondo en el acelerador y otro en el freno, empieza a comprender que
necesarios siglos de educación letrada, han negado el saber
antigūano, la función recreativa de la exploración a-des-horas, el sendero que
se abre al valorar el error y al responder la maravilla oculta en un novedoso
repertorio de preguntas inlcusivas.
Para certificarlo, bastaría
hackear los chats durante clases y la densidad de comentarios cruzados desde
aulas, corredores, escampaderos, tumbaderos, sitios de tatuaje, andenes,
moteles, cafeterías, buses, tropeles, donde lo local se torna
planetario. Actualmente el aburrimiento no se fuga imaginariamente por la
ventana de la j-aula (como a nosotros nos tocaba), sino virtualmente a través
de unas pantallitas del tamaño de la palma de la mano.
Aprender a aprehender es la orden
del día. Saber qué no se sabe, garantía de sabiduría.
Guste o no, la educación
formal-letrada ha llegado al límite de su capacidad para llevar al estudiante,
en aulas ahora "inteligentes", más
allá de lo que hora-a-hora y materia-a-materia curricularmente se
programa.
Se educa, examina y legisla
todavía para excluir lo imperfecto, lo diferente, aquello que se sale de la
supuesta perfección de la escala prevista. Lo problemático es que, dentro de
esta lógica determinada por la hegemonía de la "O", la mismísima
sacrosanta Ciencia resulta comprometida: No para resolver, por ejemplo,
bio-defectos humanos, sino para justificar eliminar las criaturas por nacer:
Cuando existe el prodigio de incluir genes de insectos en el ADN del tomate
para hacerlo singular y el recuerdo de la eugenesia de los hornos crematorios
nazis, el tema por lo menos resulta preocupante.
Es necesario precisar que el
medio alfabético no es el malo en esta película histórica. De hecho la
escritura fonética liberó las culturas de la seguridad engañosa de
lo CICLICO. Proyectó la transmisión de las ideas más allá de la voz de la
Tribu (puso pies a la voz con los Chasquis, alas al mensaje con palomas
mensajeras y luego, con la electricidad, velocidad gracias al oído y
virtuosismo digital de los telegrafistas) pero sobre todo, supravirtió la
camisa de fuerza de disco rayado que aprisionaba la memoria de personas y
culturas. Fue tal el poder de la escritura fonética, que
rompió el sagrado simbolismo repetitivo de la Rueda de la Vida
y de la Muerte, transformándolo en un problemático cohete-de-luces-sin-palo
lanzado al infinito. Además posibilitó el análisis (imposible dentro de la
oralidad), a través de lo cual se abrió la puerta a la ciencia. En consecuencia, con la satelización se
aclaró que la esencia de la existencia no consiste en repetir sino en fluir. De
fortalecer no de quedarse en la añoración: En consecuencia no se trata de chocar, de resistir, sino de RE-EXISTIR.
Mientras tensamente, en este
momento de inflexión histórica, se cruza de la "O" a la
"Y", se diría que al estudiante le toca mantener una oreja
y un ojo en las instituciones educativas, (así, por ahora, muchas sigan
lastradas en la docta y ego erudición) y el otro par enchufado a esas
redes satelitales, (así lo desacomoden y mass-turben). Quien crea que es inmune
a estas mass-influencias, que tire el primer ratón.
La Letra
sobre la Oralidad. Hoy esa sudor carga flores.
Los abuelos no andaban
despistados cuando afirmaban que” la
letra con sangre entra”.
Mac Luhan demostró ( “The Medium is the Massage”, 1967) que el
ambiente electronizado opera como una extensión
del sistema nervioso central. Para afinar, bastaría pensar que en enero de
1900, Nikolas Tesla publicó en “Century
Magazine” (Nueva York), un artículo visionario: Describía en detalle la
realidad futura, cuando se hubiese dominado la energía solar; controlado el clima
a través de la electricidad; puesto fin a la guerra con máquinas que la
hicieran imposible; se trasmitiese energía, señales de radio e imágenes de modo
inalámbrico a todo el globo; estuviésemos comprometidos con comunicaciones interestelares e inclusive, construido “automatons”, es decir robots capaces de operar de modo autónomo.
Para la mayoría de los lectores de esa revista, esta visión fue incomprensible.
Lindaba la locura. Sin embargo, Tesla estaba completamente convencido de su
factibilidad y decía saber cómo lograrlo. Adelantándose más de medio siglo a
McLuhan, aseguró que “cuando lo
inalámbrico sea completamente aplicado, la tierra se convertirá en un inmenso
cerebro, capaz de responder a cada una de sus partes”. Han pasado 115 años.
Lo anterior señalaría, cuan lentamente
se comparte-socializa el pensamiento de frontera. Lo singular es que es esta realidad (ahora
wi-fi que alucina y asusta), aquello que irreversiblemente, SUPRAVIERTE las costumbres mentales,
políticas, educaticas, culturales.
Para terminar, con un llamamiento a la
humildad y según la dialéctica-del-mejor-dicho: “Al que le caiga el guante que se lo chante”. Y va ñapa: El tablero,
el papel, el dictador-de-clase, la docta erudición, el aula, no es que no
jueguen: Han pasado a la banca. Etc.
Dios nos bendiga.
Profesor
Alvaro Thomas Mosquera
E-mail athomas_1936@hotmail.com
Febrero-Septiembre 2015
Viejos Memo-Javier
| 9:17 (hace 1 hora) | |||
| ||||
No olvidar que Seguros Bolivar ("regreso" del TERMO COLONIAL para adaptarlo a las condiciones de SOMBRILLA tropical-caleña) es diseño Supelano-Thomas.
...Como pillaréis abundan los TERMOS y algo las SOMBRILLAS. Faltaría nuestra arquitectura TERMO Colonial
Muchas, pero muchisimas gracias !!!
Viejo Javier al leer, muy patojamente, la introducción al blog que has diseñado (donde manifiestas que ese blog es "una especie de eterno borrador") siento que sacas a Thomas de la ornitología y, de alguna manera, le precisas el titulo al blog. Éste podría ser: "EL ENCANTO DEL ETC"...y debajo: "Thomas, un alma en continuo borrador"...
Como no recordaba bien “El tratado de la silla”, le pedí a secas
a IA, si sabía algo del mismo, y esto me contestó:
Luis, tu petición es muy breve y ambigua: “El tratado de la
silla” puede referirse a varias cosas. Podría ser:
Para avanzar con precisión, necesito que me aclares: ¿quieres
que te explique si existe realmente un tratado con ese nombre en la historia, o
prefieres que inventemos juntos un “tratado de la silla” como pieza creativa
(ensayo, poema, manifiesto)
Le contesto entonces:
El Tratado de la Silla es un texto gráfico escrito por Álvaro
Thomas
Entonces me responde:
Interesante, Luis. Entonces hablamos de El Tratado de la
Silla como un texto gráfico creado por Álvaro Thomas. No es un título que
aparezca en los registros habituales de filosofía o literatura, así que parece
ser una obra más bien experimental, donde la silla se convierte en un objeto de
reflexión y representación visual.
Un “texto gráfico” sugiere que no se limita a palabras: combina
tipografía, diagramas, ilustraciones o composiciones visuales para construir un
discurso. En ese sentido, el tratado podría funcionar como:
En seguida me inquirió:
Me interesa saber: ¿quieres que te ayude a analizar el
contenido y la intención del tratado de Álvaro Thomas, o prefieres que
hagamos una recreación creativa inspirada en su estilo, como si
estuviéramos escribiendo juntos un fragmento visual-filosófico del texto?
Pero preferí dejar la cosa hasta ahí.
Vínculo para entrar al libro completo (no funcional todavía).