miércoles, 6 de mayo de 2026

Mensaje para Álvaro con relación a la celebración de los 70 años de la facultad/escuela de Arquitectura (2017)

Estimado viejo Álvaro, gracias por compartir tu estupendo mensaje-resumen del conversatorio, evento que creo resultó muy ilustrativo para las nuevas generaciones. Comparto tus planteamientos, ampliamente sustentados en el documento anexo que escribiste para los 20 años de la FAI, que entre otras cosas no sé por qué no se reprodujo en algunas de las revistas de la FAI, por ejemplo en Nexus de C.Social y Diseño (indagación que haremos con Maritza), pero bueno, volviendo al tema, el espejo retrovisor como tú dices es bueno mirarlo solo a ratos, pero hay que mirarlo, no sé si has notado que los espejos de los carros sofisticados de hoy, se usan además de ver para atrás, como pantalla de proyección de las condiciones del camino hacia adelante, es decir, un adminículo con varios ojos, como los que tienen los estudiantes ahora.

Me gustó mucho tu planteamiento sobre el estudiante-estudiante y el estudiante-profesor, que creo es la disyuntiva real de hoy día que desde a quienes nos interesa la pedagogía toca entender sino quedaremos atrapados en el plano y el texto, cuando este universo por fin empieza a ser más comprensible para la civilización actual, quien en la escala de los tiempos cósmicos tiene un nadadito de perro que inexorablemente fluye hacia los confines del universo. Me gustaría tener tranquilidad más adelante para escribir algo al respecto, tomando como base algunos de tus planteamientos, y contribuir a entender lo que nos pasó en esa fotografía que nos hicieron con la creación de la FAI.

Hubiera querido al final del conversatorio saludarte e intercambiar algunas palabras, al igual que con mi amigo Harold, pero tuve que salirme para procurar almuerzo ya que tenía algunos compromisos cercanos al mediodía. De todos modos, no puedo esconder cierta molestia que sentí al ver que ahora pareciera no ser parte de la historia de la Facultad-Escuela, y que nada tuviera que decir, y aunque hubiera podido pedir la palabra, no quise violentar el estricto protocolo de la organización estudiantil. Me queda como consuelo creer que de alguna manera el listado de puntos en cronología escrito en el tablero salió de una entrevista que me hiciera mi estimada estudiante Elizabeth días antes. Y por demás también saber que a bien tuvieron escoger ese espacio para la reunión, quizás a falta de otro, el mismo que fue agredido durante toda su construcción, y a este suscrito como su gestor, por uno de los grupos que estaba allí comandando el conversatorio, y al que tú mismo ayudaste a denunciar cuando nos acompañaste a pintar sobre los grafitis que me pusieron en la escalera. Por no referirme al claustro de profesores en el que no hace mucho el Director de Escuela explicaba como en su nuevo proyecto no se tumbaría desafortunadamente el Temporero porque de todos modos había sido una inversión muy costosa. Me apena referirte estas cosas, que no es mi estilo, pero humanos somos y debilidades tenemos.

Aprovecho la ocasión para enviarte algunas fotos que tomé en el conversatorio, y especialmente unas de cuando regresaba del almuerzo y te vi desde arriba en el “corrillo-ñapa”. Olvidaba decirte que me alegro mucho te hayan invitado a ese conversatorio, no solo por tu visión de lo ya comentado, sino en reemplazo de otra actividad que yo estaba planificando para el Seminario de Representación, y que me pidieron no hiciera. Los organizadores estábamos contemplando un conversatorio para la Clausura del Seminario, sobre el tema de representación, sostenibilidad y medio ambiente, desde nuestra experiencia local, tanto de obra como académica, en dónde tú eras uno de los invitados principales. Sin embargo, pidieron se trasladara ese evento a espacios propios de la efemérides de los 70 años, pero no organizaron nada, salvo este que fue iniciativa de los estudiantes.

Bueno viejo Álvaro, disculpando el tema de este mensaje quejoso, recibe un abrazo y te esperamos por el Seminario, recuerda que tenemos conferencias todas las mañanas en el Carlos Restrepo, y talleres por la tarde en la Escuela.

Nota: anexo un dibujo mío que encontré hurgando en mis archivos, hecho en alguna asamblea o reunión de profesores en la mesa blanca de la antigua Facultad. Me recordó tu alusión en el conversatorio a las dos polaridades tradicionalmente enfrentadas, el plan por objetivos, o el plan por patrones. De esto hablaremos luego, porque pareciera que lo sensato es darles cabida a ambos.

 

Luis Javier Echeverri Vélez
20171106

 


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